6.7.14

In The Box

Waiting for your call,
believe it or not you're in my mind
all the time.
You know where I come from,
I want you to know what I've become
so far.

Please,
let me get in the box
you live in.
I might
won't take you out of there
but I can make you company.

The moon smiled at us
so I could finally take things slow.
If I could hold your hand I wouldn't be afraid,
now we're not alone.

I want you to know
I don't anymore know how
to handle this.
It's been quite a while
since the last time that I let
someone in.

Believe me,
I want to get in the box
you live in.
I might
won't take you out of there
but I can make you company.

The moon smiled at us
so I could finally take things slow.
If I could hold your hand I wouldn't be afraid,
now we're not alone.

The night and pouring rain were framing perfectly
the first taste.
The time will just go by
and I will stay right there.

Believe me,
I want to get in the box
you live in.
I want
to take you out of there,
I want to take you with me.


3.3.14

15.2.14

Beautiful Mistake




 






 There is no doubt, we are afraid;
we touch, we feel, we are the same,
but I
can't take your wings and fly away
like you.

I hold on to this;
colors are turning grey,
I noticed that within your face
the morning you blacked out
and I could see the light
like water in front of all of them.

You moan, you're sick, you hurt inside,
I pray for you to not break down,
but I
can't take your tears and cry
for you.

I make you believe
our weakness is what makes us real
and we shouldn't let ourselves forbid
the inevitable thing,
the touch you give me
when nobody else is watching us
and I should keep pretending
I don't feel a single little thing
for you.

And I can't take your sticks and play
this beautiful mistake.


13.1.14

En algún momento del capítulo 12...



Muchas veces he estado al borde del cansancio y la devastación. ¿Cómo? Sin dormir, con el cuerpo gritando de dolor, con más pertenencias que dignidad. No se trata de una competencia de "a ver quién sufre más". Hay veces que una pizca de soledad hace la diferencia para poder dirigir mis pensamientos e ideas al lugar a donde quieren ir.

Muchas veces estoy muy a prisa, tropezándome por los pasos tan rápidos que se apuran entre sí. Entonces no me queda tiempo para pensar en qué hacer con tanta sensibilidad; qué hacer con esta, en ocasiones, muy molesta forma tan diferente de ver las cosas. Parece que la mayoría de personas tiene sus pensamientos demasiado enfocados, como en una cámara con el diafragma muy abierto y una profundidad de campo muy reducida. Yo veo demasiados detalles. Y la palabra "demasiado" no debe ser prostituida jamás. No lo es en mi caso en que, de verdad, es demasiado; tanto que a veces quisiera estar ciega para ver solo lo que debería ver.

Muchas veces simplemente no veo nada, y ese extremo no es bueno. No veo el futuro con mis planes (porque "NO LOS HAY"). No veo lo que siempre he deseado. No sé qué es lo que siempre he querido y por qué carajos dice la gente que siempre hay forma de conseguirlo. Que "el universo conspira a tu favor". Esas son estupideces, no hay nada más falso e inútil que tener un sueño por el cual luchar. Yo solo hago lo que quiero, cuando puedo y como puedo. Ya no tengo tiempo de soñar, el tiempo nunca se detiene y por eso no le agrado. Yo soy demasiado perezosa y el tiempo está harto de mi actitud tan pasiva ante la majestuosidad de la vida que se despliega ante mis ojos. La vida en su grandeza que me ha hecho tan insignificante. Quiero cantarle en su cara a ver si piensa lo mismo.

Una vez más surge esa batalla entre mi muy conocido sentido optimista y mi inseparable lado pesimista que tanto amo, cual víctima con Síndrome de Estocolmo. No quiero más sexo de una noche. No quiero más indiferencia ante mi grandeza. No quiero estancarme en mis ideas. No quiero que mi juventud sea robada por mi inseguridad. No quiero ver a nadie. No quiero estar sola. Me aterra la idea de estar sola. He estado sola mucho tiempo, con mucha frecuencia, por muchos años y desde hace muchas vidas, puedo sentirlo. He estado en lugares donde no conozco nada, pero tengo la certeza de pertenecer ahí. He pertenecido a lugares donde jamás he estado. He recorrido pieles que me queman, y he conocido almas que no tienen piel. He acabado con la sensación de que la vida dura demasiado, porque ahora todo sucede muy de prisa.

Las edades terminan y no hay forma de estar consciente en el momento en que una le da paso a la otra. La colección de amores va creciendo mientras recuerdo cuando más de una vez pensé que amaría a una sola persona por el resto de mi vida. No son más que los restos fúnebres de todos los romances que he coleccionado con o sin permiso de mi contraparte. He tejido historias inentrelazables. He lidiado con mi prodigiosa e inútil capacidad de crear desorden desde la más completa calma, que solo se compara con mi inigualable impulso de autosabotaje que nace desde la remota pero real idea que vive en mí, como un parásito, de que no soy un organismo merecedor de nada que se pueda considerar como -mejor- a esto que ya tengo (o no).

Hay otros muchos tipos de personas, y yo creo que no cuadro en ninguno de ellos. Más bien veo los ideales derrumbarse una y otra vez hasta que creo que ya no existen, son solo entes oníricos, irreales, que se aparecen de vez en cuando para dar una explicación a las inexplicables acciones que nos doblegan día con día. Y se vuelve cotidiano. Y todo lo pienso cotidiano hasta que recuerdo que de nuevo tengo que salir.