Y heme aquí de nuevo.
Pensando en ella.
Toda ella.
De nuevo mi mente
cargada de sus imágenes
y del recuerdo de su aroma.
Desquiciado aroma.
Perdiendo la locura en un poco de razón
y viceversa.
No importa de cualquier modo.
Quisiera ser ese pecado que no pueda confesar,
o ser a quien conceda el privilegio de saberlo
¿cuántas veces me he sumergido en la tortura de pensarla?
Ahogarme en la tonta idea de hacerla feliz
Pensarla mucho y no tenerla
Desearla mucho y no desearla
Demasiado patético para ser importante.
Demasiado bizarro para ser normal.
Demasiado lejos para guardar la esperanza.
¿Y si un día volviera a respirar su aliento
es porque no existo más?
Ingenuidad
Palabras, no son más que eso.
Mi imaginación seguirá jugando
con esa tonta idea de seducirle
y decirle todo lo que hay aquí dentro.
Y ella seguirá siendo ese pecado
que aún no puedo confesar.
...¿la puta del anterior?... ¬¬
ResponderEliminarnope... 8-)
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