31.12.09
Capítulo 9
Ok, ok… se va el año y debo admitir que estas patrañas de cursilería comercial barata me ponen extremadamente nostálgica (entiéndase: son el pretexto por excelencia para beber...) y es la primera vez que intento algo así, pensando en realizar una recapitulación en mi (patética) vida a lo largo de éste año terminal, así es que no sé qué tanta pamplina soltaré, pero va…
Comencé el año junto a una persona especial, y de igual forma (en diferente manera) cierro el año, junto a una persona especial. Es de lo más loco querer definir el destino que mis sentimientos tomaron, finalmente los sentimientos deben ser como esencialmente mujeres; no hay quien los entienda, no hay quien realmente pueda dominarlos, nunca sabes con lo que te van a salir pero siempre, SIEMPRE, son hermosos! n.n Y no es mi intención ponerme sentimental (o femenina) pero es simplemente que estoy impresionada por la forma en que éstos sentimientos pueden dominar tu vida, uno nunca se espera que aquello que sentimos sea tan fuerte como para hacernos sacrificar cosas tan importantes, o cambiar planes perfectos a última hora, o transmitirlo todo por una mirada tan particular. Nunca imaginé que el ‘sentir’ fuera una parte tan determinante acerca de ser humano [sic]. En fin, divago (creo) demasiado en una sola idea. Me quedé en las personas especiales, tengo la gran dicha de haberme visto rodeada por todos ellos en éste gran capítulo casi pretérito, y de haber descubierto (y redescubierto) tantas cosas, aún cuando en algún momento del año me referí a mi misma como ‘sola y solitaria’ sé que hay al menos una persona a quien puedo llamar, no importa la hora o las circunstancias, siempre está para escucharme como sabe que lo estoy yo, siempre ofreciendo un consejo y/o una buena (merecida) mentada de madre a manera de sutil ‘jalón de orejas’ cuando sabe que realmente lo necesito, inmersa en mi pendejez, y hacerme dar cuenta de lo que no quiero darme cuenta. Para eso son los amigos! Un gran motivo para poner una sonrisa a mi semblante cuando mi mente se va inmersa en pensamientos triviales.
Como también dibujaron una gran sonrisa en mi rostro dos pequeñas personitas que llegaron a este mundo a principios del ciclo 09, son dos niños preciosos que llegaron a recordarme que aún hay cosas buenas por acá, dos pequeños que con sus enormes ojitos y sus hermosas risitas pueden alegrar hasta mis días más densos, dos criaturitas que ya son parte esencial de mi vida y que siempre daré todo por ellos, sólo por verlos sonreír y por protegerlos como hubiera querido hacer con un hermanito menor, y no es que mis hermanos no me hayan cuidado (que no tenían por qué hacerlo), simplemente cuando el daño estaba hecho no había nadie ahí y creo que nadie lo sabe aún. No los culparía, siempre hay detallitos que se escapan de las manos. Es la naturaleza humana. Mis padres siempre me cuidaron tanto como pudieron, y hasta la fecha se molestan mucho cuando llego tarde, o muy temprano (6 a.m.), o de plano hasta la tarde siguiente. Mi mamá especialmente siempre ha cuidado de todo lo que me pasa, pero igual es parte del ciclo de vida y de que nadie sabemos realmente cómo cuidar de un hijo sin lastimarlo, quizá mis padres siempre esperaron mucho de mí, quizá nunca pedían más de lo que pudiera darles pero simplemente no era parte de mi misión hacerlo, y es definitivamente desalentador no poder cubrir sus expectativas, especialmente porque hay tantas cosas de mi misma que cambiaría si pudiera, si me dieran la opción hubiera elegido otra cosa muy muy diferente y no haber lastimado ni defraudado a nadie, pero nadie conoce los rumbos por los que nos dirigimos ni los errores de los que estamos condenados a aprender. Porque finalmente es la única manera de aprender la lección. Es la naturaleza humana. Es desconsolador que no puedan valorar como yo lo mucho que me costó mantener mi trabajo éste año, que es quizá muy poca cosa, pero he aprendido tanto!... profesional y personalmente el oficio que llevo me ha mostrado muchas cosas que desconocía, y puedo decir que todo ha sido para bien, he aprendido a organizarme (ya sé usar una agenda jaja) y trabajar con un equipo de verdad, he conocido habilidades mías que quisiera desarrollar y aunque en lo económico no es muy redituable, me gusta. Entre otras cosas volví a confirmar que el dinero va y viene, hubo momentos en que no tenía ni para irme a trabajar, ya no digamos comprarme un chicle o salir con los compas, y tan cerca de mí los billetes fluían con tanta naturalidad… Odio tanto que tenga que existir un recurso tan frívolo como el dinero, porque siempre estamos tratando de medir y cuantificar todo, al punto en que podemos llegar a medirnos económicamente y hacer distinciones entre individuos que en realidad tenemos el mismo valor como personas, y no es acerca del dinero, sino de lo que hacemos con y por éste. Por eso cuando lo tengo, no me importa que se vaya, porque sé que hay veces que tengo mucho y a veces nada, pero sigo siendo la misma persona; entre recuerdos que vienen y se van, siempre dejando una huellita por ahí; entre posesiones, obsesiones e ideas torcidas, entre mi lado claro, oscuro y gris, a veces tiendo a desaparecer, ser realmente nada más que un fantasma. A veces soy tan notoria que quisiera volver a mi estado fantasmal y tener un “ctrl+z” para tantas y tantas estupideces que me fluyen con una prodigiosa naturalidad, entre monstruos del pasado que despiertan siempre en el momento más insospechado, como un vómito mío que se une a un gran río de vasca humana despertando en mí los más horribles sentimientos que pueden secuestrar a una persona, especialmente a una mujer. Quizá porque a veces es tan difícil levantar la mirada y decir lo que uno piensa, vive, siente o todo aquello que haces o piensas hacer cuando nadie esté cerca, entre pasión o amor, entre sí o no, entre el blanco o el negro, entre dengue o influenza, entre hombre o mujer, siempre en mí tiene que haber al menos dos dicotomías presentes y nunca un camino correcto, porque como toda preciosura humana soy una completa pecadora y estoy resignada a ello (puff!) pero duele, entre tanta bifurcación, llevarse entre las patas a un (o dos) ser(es) querido(s). Por eso, al final del día sólo quedo yo, recostada con todas mis verdades desnudas sobre mi almohada, en el recinto que llamo ‘habitación’ y que se ha convertido en ese templo que es algo similar al refugio donde quisiera cobijarme todas las noches, en mi pequeña guarida donde sólo queda mi cuerpo y mis ideas, y todo vuela y fluye como si de tiempo se tratara pero éste no existiera, entre letras y melodías, entre tantas cosas que aún no entiendo y otro año más se va por el empedrado, pero éste no ha sido un año cualquiera, de eso no hay duda.
En espera de lo que venga con el Capítulo 10…
Al infinito, y más pa’allá!!!....
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
puff... y tantas cosas que omití...
ResponderEliminarmuy buen escrito, deja cosas que pensar, apreciar, recordar, este año y muchos mas que habran adelante... me gusta mucho!!!
ResponderEliminarSé que he esperado mucho, tal vez con el fin de encontrar las palabras que hicieran claro lo que tu escrito me provocó, sé también, que al final de leer esto, te darás cuenta que fue tiempo perdido, pues esas palabras nunca llegaron a mi cabeza... en el momento oportuno, quizá...
ResponderEliminarSólo me resta reconocer, que tú tienes esa facilidad que a mí me falta, y nos complaces con todas estas letras...
Espero el capítulo 10, que hasta ahora, ya tiene un poco de historia...
=)
gracias.. cierto, algo de historia ya...
ResponderEliminar