Ya no queda mucho por perder. Es una casa con demasiadas ventanas y nada se puede ver. Me fue arrebatada la oportunidad de acercarme, todo se ha ido. Y realmente no importa, perdí todo lo que realmente nunca tuve, dinero prestado, amigos de paso, tarjeta de crédito, mi piercing jamás usado, alguna canción sin terminar, algún sueño que olvidé... Y quiero pensar que jamás realmente amé, pues entonces también habría incurrido en una fatal pérdida de tiempo. Ojalá pierda la memoria pronto, ojalá algo más.
Eterno resplandor de una mente sin recuerdos.
ResponderEliminarSeria bueno ir con el mismo doctor.