
La piel es un fenómeno cotidiano, pero estremecedor. Aún a kilómetros de distancia, ¡cómo puede una piel sentir otra!... Pasan los años pero no pasan las sensaciones, que se quedan guardadas dentro de la piel dejando una marca y resignándose al olvido.
Pero ese olvido nunca llega pues la piel siempre está presente, siempre se puede simplemente mirar las marcas y mirar el pasado. Entre todas las vivencias que celosamente guardamos bajo la corteza, donde quedan las marcas de guerra que no importa si he ganado o he perdido, lo que importa es que he luchado.
Aún cuando en aquellos momentos tenía que morderme los labios, tibios e impacientes, para evitar exhalar un "te amo". Ni siquiera por accidente. Ese era el tipo de cosas que debían quedarse guardadas en la piel, por eso ésta se desgasta tanto, y se hincha de emociones. Cuando era imposible evitar expresarlo en cada poro que brillaba bajo aquella presencia celeste.
Y después de tanta insolencia mía, terminaba perdiendo el juego.
Qué tristeza notar cómo, a solas, la piel se iba humedeciendo lenta e inexorablemente. Las cosas que yo consideraba especiales y privadas en realidad eran de dominio público y vulgarmente popular. Una inconsolable sensación de desesperanza que traía las lágrimas a mi mirada, con la inequívoca sensación de que no fue tan importante como pensaba; por un ogro que se va sereno y tranquilo dejando, naturalmente, una irremediable devastación a su paso, hacia un mundo de sueños donde dormirá tranquilo después de cumplir su cometido; y las casas quedan derrumbadas, las calles intransitables, el huracán en la piel que deja costras en el alma, un espejo roto y muchos años de mala suerte.
Ahora mi piel es fría, se va cayendo en pedazos, se va mudando, mutando, se transfigura; y el origen de una metamorfosis no requerida se vuelve lejano y confuso, mientras pasan los años y la piel se resigna a ser nada más que un pasivo espectador.
Yo también quiero una de esas.
ResponderEliminarQuiero un poco de piel nueva, y no estár en carne viva transitando.
Siempre estamos en carne viva, transitando...
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